El espinoso asunto del tonteo

El tonteo no hace más que complicarse al disponer de más modos de estar conectado a tiempo completo, recibiendo señales …

Sigo todos los blogs en castellano y en inglés que tratan desde el punto de vista técnico y metodológico el espinoso asunto del tonteo, ligue, o llamémosle X. Los anglosajones, mucho más racionales que nosotros lo llaman “Dating”, un término más adecuado que lleva implícita la provisionalidad de este método ensayo-error al que nos sometemos cada fin de semana. Si estás “dating”, todo el mundo sabe qué estás buscando, y que vas a probar con más de uno o una. Es como ir de compras, lo que no te gusta lo devuelves antes de 30 días. Pero eso en España no está tan claro y algunas somos dadas al drama.

Bien, en todos estos blogs (que no son pocos) he leído que, ojitos y tonteo por medio, si invitas a un chico a subir a casa solo hay un 0,02% de probabilidades de que diga que no. El riesgo es mínimo y las ganancias, máximas. Fiándome de las estadísticas (y como tengo baja tolerancia a la ambigüedad), decidí poner fin a una incertidumbre que venía soportando desde hace unos meses.

Uno de los problemas de disponer de cuatro o cinco modos de estar conectado a tiempo completo (Facebook, Whatsapp, email, teléfono, etc.), es que dispones de las mismas posibilidades de recibir señales poco claras que te producen serias dificultades para interpretar la realidad. ¿Qué se supone que está queriendo decir un chico que pone “Me gusta” a cada uno de las chorradas que cuelgas en Facebook, no importa que sea una foto o el vídeo del cumpleaños de tu madre? ¿Es acaso posible que no quiera decir nada y que simplemente te considera una persona aguda e inteligente que SIEMPRE hace comentarios que le gustan?

También he dedicado muchas horas a documentarme en Google sobre esto. Y según mis averiguaciones a ese chico, le gustas. Un “Like” es, como poco, una llamada de atención, una muestra de empatía, dicen los gurús de la Universidad de Harvard. Al final, todo depende de lo que quieras ver. Si el sujeto en cuestión no te gusta nada, lo normal es que ni te enteres de que pone “Me gusta” en todos tus comentarios. Y, por supuesto, te ahorras la búsqueda de Google. Pero en el caso que nos ocupa yo busqué en Google y en la vida, y todas las señales me reafirmaban en mi decisión de quemar mis naves.

Mi teoría es que hay que saber –lo que sea– cuanto antes. Así que me dispuse a romper la estrategia de la confusión perpetrando actos absolutamente explícitos:

Invité a cenar.

Un viernes por la noche.

En un restaurante pequeño y encantador.

Vestida para matar.

Con una botella de vino, que bebimos entera.

Le llevé a tomar la última copa a mi barrio.

Error.

Error.

Error

A ver: ¿En alguno de estos puntos he dejado de cumplir algún tópico de los que indican cuál es el objetivo de esa cena? ¿Es posible que después de todo esto alguien piense en la inocente intención de cultivar la amistad? ¿Estoy destinada a ser una excepción estadística?

En el punto 7 le invité a subir a casa y él, sorprendido, dijo que no se lo esperaba, ¿Perdón? En el punto 8 salí corriendo para no alargar más el ejercicio de ensayo-error, y en el 9 estamos ahora, con todas las teorías desmontadas y formando parte del 0,02% que confirma la regla de que un chico casi nunca dice que No.

Moraleja 1: los hombres que escriben blogs sobre sexo o son gays o siempre dicen que sí o no tienen ni idea de nada. Moraleja 2: el significado de los “Me gusta” de Facebook está poco estudiado y los investigadores deben ponerse a ello cuanto antes.

Mujer hoy – Mis Dramas

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